jueves, 22 de octubre de 2026

DEL SIGLO XXI AL PASADO: EL COSTO DE LOS ELEFANTES BLANCOS Y LAS OBRAS INCONCLUSAS EN VENEZUELA


                                                  Obra incompleta. Tren Tinaco - Anaco


Mientras en potencias como China la planificación estatal ha logrado levantar redes de trenes de alta velocidad, autopistas y ciudades enteras conectadas —buscando constantemente soluciones para incentivar su desarrollo interno—, en Venezuela la historia de los últimos 27 años se escribe a partir del cemento abandonado. El país que alguna vez brilló como la vanguardia moderna del Caribe hoy sufre las consecuencias de megaproyectos convertidos en ruinas, donde los recursos evaporados por la corrupción nos devolvieron, en términos de infraestructura y calidad de vida, a la precariedad de mediados del siglo pasado.

El contraste global: Planificación vs. Abandono

Es inevitable mirar al mundo y encontrar paradojas. En el gigante asiático, el gran reto actual a veces pasa por lograr que millones de personas habiten y dinamicen ciudades hiperconectadas. No obstante, cuentan con la base: metros de alta velocidad, autopistas robustas y una economía circulante.

En la acera de enfrente, Venezuela planificó sobre el papel obras monumentales que prometían catapultar al país hacia el futuro. Sin embargo, la constante fue la misma: millonarios presupuestos aprobados, primeras piedras aplaudidas en cadenas nacionales y, al final, obras inconclusas que no generan empleos, no mueven la economía local y condenan a las regiones al aislamiento.


                             
  Obra incompleta. Tren Guatire - Guarenas


El caso Zulia: El fantasma del Metro de Maracaibo

El ejemplo más palpable de esta tragedia urbana se vive en el estado Zulia. El proyecto del Metro de Maracaibo nunca se completó. Una red de transporte masivo que debió ser la columna vertebral para conectar la gran ciudad, acelerar los tiempos de traslado, fomentar nuevas zonas comerciales a lo largo de sus estaciones y haber sido ampliada a toda la urbe quedó reducida a un tramo limitado e insuficiente.

La falta de una red de transporte eficiente fracturó la dinámica económica interna de Maracaibo. De haber contado con un sistema moderno y en expansión, se habrían creado miles de empleos directos e indirectos, dinamizando comercios locales. La ausencia de oportunidades y la parálisis económica local fueron, sin duda, los grandes motores silenciosos que empujaron a más de un millón de zulianos a emigrar buscando lo que su propia tierra les negó.

    

                                       Obra incompleta. Metro de Maracaibo

Valencia y el Eje Central: Un metro y un ferrocarril a medias

Lo mismo ocurre en la región central. El Metro de Valencia opera a medias, sin conectar de verdad a los ciudadanos ni vertebrar la metrópoli. Si a esto le sumamos el fallido Sistema Ferroviario Nacional, cuyo propósito era enlazar los estados y conectar de forma rápida con el sistema de transporte urbano, el resultado es desolador.

Quizás no se necesitaba de entrada un tren bala al estilo asiático, pero sí iniciar con un sistema ferroviario funcional que, paso a paso, se fuera modernizando y acelerando. La ineficiencia y el abandono de estas vías de comunicación aislaron los mercados regionales, encarecieron los alimentos y barrieron con la competitividad del país.


                                        Obra incompleta. Metro de Valencia.


                                Obra incompleta. Ferrocarril Regional del Centro

El colapso eléctrico: Tocoma y la sed de energía

Una economía no puede crecer ni retener talento si carece de servicios básicos estables. La paralización de la Central Hidroeléctrica de Tocoma y la falta de mantenimiento preventivo y correctivo en el Bajo Caroní y el resto del sistema eléctrico nacional representan la estocada final. Sin electricidad confiable, cualquier intento de industrialización, comercio o reactivación de zonas urbanas se vuelve inviable. El colapso eléctrico no fue un accidente fortuito, fue el resultado de la desinversión y la desidia técnica.

                                    Obra incompleta. Represa Tocoma

                                        Obra incompleta. Represa Tocoma


¿Qué se pudo hacer y hacia dónde vamos?

En 27 años, los recursos que ingresaron a Venezuela por la bonanza petrolera más grande de su historia habrían bastado para duplicar la infraestructura del país y saltar, ahora sí, al siglo XXI. En su lugar, el dinero se esfumó en la opacidad, dejando un país desmantelado.

Evitar que millones de venezolanos abandonaran su hogar dependía, en gran medida, de apostar por la descentralización, la rendición de cuentas y la ejecución rigurosa de proyectos que generaran valor local. Hoy, el reto no es solo terminar lo que se empezó, sino reconstruir la confianza institucional para que, algún día, las regiones de Venezuela vuelvan a tener la conectividad, el dinamismo y el futuro que sus ciudadanos merecen.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja comentarios sin tendencias políticas, por favor.

AEROPUERTOS DEL FUTURO: ESTÁN PREPARADA LA REGIÓN Y SUS TERMINALES PARA DESASTRES NATURALES

  La ingeniería invisible: cuando un sismo pone a prueba la aviación La aviación comercial suele medirse en puntualidad, tamaño de flota y t...