La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) llevó a cabo en la Ciudad de México su quinta conferencia del año 2026, un evento que reunió a líderes de la industria, autoridades y tomadores de decisiones del sector aéreo regional.
Vale la pena destacar los datos clave que dejó este foro. Según el director de ALTA, la conectividad de la región se sitúa en 0.69, mientras que en Estados Unidos alcanza 2.66 (cuatro veces más), lo que evidencia un potencial de crecimiento enorme. Actualmente, el sector aéreo regional aporta 240 mil millones de dólares al PIB y sostiene 8.3 millones de empleos, con un efecto multiplicador en el que cada empleo directo genera diez nuevos puestos de trabajo vinculados. Durante el encuentro también se abordó la urgente necesidad de ampliar la infraestructura, cuidar la conectividad y evitar sobrecargos, impuestos excesivos y regulaciones restrictivas. Como dato revelador, mientras el crecimiento general de la industria fue del 34%, el tráfico en nuestra región aumentó un 14%.
Conectividad y desafíos en la región
Con más de 20 millones de kilómetros cuadrados —desde México hasta la Patagonia, incluyendo el Caribe—, el sector aéreo se ha consolidado como la columna vertebral de la conectividad para más de 670 millones de habitantes en más de 33 países, tanto para el traslado de pasajeros como de mercancías.
Este crecimiento sostenido año tras año se debe, principalmente, a la falta de una red eficiente de transporte terrestre o de trenes de alta velocidad y largo alcance entre países. En la última década, el sector creció 2.6 veces más rápido que las economías de la región. En 2025, más de 477 millones de personas viajaron desde y dentro de la región (17 millones más que en 2024), y más del 80% de esta cifra se concentró en el tráfico intrarregional (vuelos domésticos y entre países vecinos). Asimismo, el 58% del turismo llega por vía aérea, lo que respalda una proyección de inversiones a largo plazo de al menos 178 mil millones de dólares en los próximos 30 años para modernizar la infraestructura y los servicios.
La infraestructura aérea en Venezuela: una deuda pendiente
En diversos artículos publicados este año y el año pasado he señalado la importancia de que el gobierno central planifique e invierta en una nueva infraestructura aérea para Venezuela. Actualmente, nuestros aeropuertos se encuentran anticuados frente a la demanda interna y desprovistos de capacidad para un incremento real una vez que la economía mejore.
Los problemas estructurales se han acentuado debido a las fallas de movilización eficiente en el país. Los temas que los gurús de la industria discuten en estas conferencias internacionales son exactamente los mismos retos que enfrenta Venezuela: un sector con un potencial inmenso, pero estrangulado por la falta de inversión. Con una administración eficiente —lo cual resulta imposible bajo el modelo actual de corrupción e ineficacia— se podrían dejar atrás los "remiendos" superficiales, como simples cambios de bombillos o capas de pintura en las entradas, que no ofrecen respuestas reales a las empresas ni a los usuarios.
Modernización de flota y oportunidades de futuro
Durante la conferencia, un representante de Airbus puso sobre la mesa la oportunidad que existe en Venezuela para modernizar las flotas de las aerolíneas locales, que actualmente figuran entre las más antiguas de la región. El gigante manufacturero conoce bien esta necesidad. Con el progresivo alivio de las sanciones económicas y la reinserción en el mercado mundial, se abrirá una ventana ideal para que las aerolíneas y los fabricantes impulsen inversiones que beneficien directamente al viajero.
Como lo he mencionado antes, quizá no hagan falta tantas aerolíneas operando de manera fragmentada en un mercado tan compacto; aerolíneas más sólidas y unidas, que cubran rutas domésticas con mayores frecuencias y una cobertura verdaderamente federal, serían mucho más eficientes. La meta debe ser ampliar los vuelos hacia el sur del país y hacia las zonas fronterizas con Colombia y Brasil, donde la dinámica de las personas compensa y dinamiza el tráfico.
Sin embargo, para que los inversionistas regresen, se requiere un cambio profundo: un marco jurídico e institucional sólido, el restablecimiento de la democracia y, sobre todo, garantías de seguridad personal. Hoy en día, la actuación de diversos cuerpos policiales y de la Guardia Nacional representa un sistema de extorsión generalizada contra ciudadanos y empresas, lo que ahuyenta cualquier proyecto de desarrollo. Los recursos no volverán mientras un grupo protegido por el uniforme utilice las instituciones para saquear a la población en lugar de servirle.
Conclusión
Venezuela posee un potencial extraordinario, pero el país exige un proceso genuino de reinstitucionalización, un nuevo gobierno y reglas claras que atraigan tanto a la inversión nacional como extranjera. El sector aéreo seguirá operando como lo ha hecho durante estos años de crisis, pero necesita una demanda creciente, sostenible y real, libre del crecimiento artificial del pasado que solo servía para la especulación. El futuro es positivo, pero si no se toman las decisiones correctas, correremos el riesgo de perder otra década, sumando casi tres décadas perdidas consecutivas.

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